En los equipos deportivos suele haber un capitán. A diferencia de los ejércitos, los capitanes suelen ser elegidos entre sus compañeros. Sea cual sea el método de acceso al puesto, el capitán de un equipo tiene una misión.
Hay quien cree que la misión del capitán es levantar trofeos al aire entre confetis. Ya. Algunos seguro que tienen algún momento de esos y seguramente casi cualquiera pueda hacerlo bien ahí. Lo complicado es la misión del capitán en todos los demás momentos.
Capitanes que cuando su equipo pierde no salen del campo pateando el brazalete y dando la espalda a lo que representan.
En esta época de deporte espectáculo que llevamos viviendo las últimas décadas, todos tenemos recuerdo de imágenes de capitanes de equipos deportivos recogiendo trofeos y alzándolos al aire entre el clamor del público y sus compañeros. Quien más quien menos, le gustaría disfrutar de un momento de esos en su vida. Qué bonito. Copa al cielo y We Are The Champions.
Vale. Con esa imagen en la cabeza, vamos a echar la vista un poco más atrás y pensar: ¿qué está haciendo en ese momento el capitán del otro equipo?, el que tiene que gestionar emociones un poco más difíciles. Sólo espero que no esté ya en el vestuario solo, cabreado, después de haber salido del campo tirando el brazalete al suelo y dándole una patada.
Muestro aquí mi admiración por esos capitanes y capitanas del día a día que son mucho más que los que levantan el trofeo el día de la victoria. Esos capitanes de gestos de saber-estar, de saber ganar, de saber perder.
Saber estar.
El que le dice a un compañero que se calle y que no haga más el tonto que no tiene razón y que tire para su sitio que está descolocado y descolocando al equipo.
La que cuando gana 5-0 al fútbol no levanta la manita riéndose, sino que se la da a su rival y le consuela.
El que cuando pierde 5-0 va a dar la enhorabuena, dice “bien jugado” y “hasta la próxima” y recoge a sus compañeros y no sale del campo hasta que están todos.
Empresarialmente, existe esa figura “el capitán”, “la capitana”. La empresa no es suya, no tiene por qué ser la persona más brillante, pero tiene ese saber-estar, saber-ganar, saber-perder.
Recoger, arropar, aconsejar, dirigir, marcar el siguiente paso, el siguiente gesto, el siguiente movimiento, la siguiente mirada conteniendo una instrucción, el siguiente paso.
Y saber irse.
Los capitanes surgen solos y se quedan mientras aportan. Y luego, en esas imágenes que todos tenemos en la mente, se retiran entre aplausos y pasan el brazalete al siguiente. Entre los aplausos de la multitud o entre los aplausos de los suyos. O solos. Con ese saber-estar, saber-ganar, saber-perder.
El siguiente movimiento, el siguiente paso, el siguiente gesto. Marcar, señalar, acompañar.
Saber-estar, saber-ganar, saber-perder. Saber en definitiva.

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